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Tengo este realmente mal hábito. Como huevos cada día – por lo menos dos veces al día. No hay variedad en mi dieta. Mis mañanas usualmente comienzan así: dos huevos estrellados con un poco de queso espolvoreado arriba, dos piezas de pan tostado, uno con mantequilla y el otro con mermelada de fresa. En la comida, tomo cualquier excusa para comer un sándwich; entonces una vez que llego a casa para la cena, me preparo una comida de lujo: dos huevos revueltos con queso en una tortilla caliente con salsa.
Mis hábitos alimenticios son un completo reflejo de mi vida amorosa. Primero me gusta, luego duermo con el chico (la mayor de las veces antes de que sepa si realmente me gusta), entonces me aburro, sigo con el chico un par de semanas más hasta que encuentro un nuevo lote de huevos para freír.
Mi compañera de casa atestiguó este consumo diario de deliciosa bondad y alto colesterol en mi dieta de ambos reinos. No podía seguir el ritmo de Bill, Joey, Louis, Carlos.. (la lista continúa). Mi dieta grasa se volvía tóxica. No tenía ningún valor nutricional, ni el verdadero sentido de una comida sana.
Muchos piensan que vivo la más emocionante de las vidas amorosas; en la que he salido en estas fantásticas citas y he conocido a estos sorprendentes hombres. Aunque hubiera querido seguir haciéndoles creer que esto es verdad, simplemente no puedo. Continúo saliendo con huevos podridos. Seguido olvido revisar la caja para ver qué huevos están quebrados. Tristemente, la mayoría del tiempo lo están. Hago excusas para mi dieta de mierda: no tengo tiempo de cocinar; no tengo tiempo de aprender a cocinar; no me gusta cocinar. ¿Y a dónde me han llevado estas excusas? Una aburrida y desabrida vida amorosa. Es mucho más fácil para mí no pensar acerca de lo que estoy poniendo en mi cuerpo (sin juego de palabras).
Los chicos con los que he salido son (por decir lo menos) aburridos. Cada vez que salgo con uno de estos chavos sé exactamente lo que voy a obtener. ¿Y por qué? Porque es seguro para mí. Sé lo que he de esperar en cada ocasión.
¿Cómo puedo añadir un poco de condimento a mi menú? Reflexioné sobre esto al terminar un sándwich de huevo. Y comencé a preguntar por ahí.
“Bueno, ¿por qué no intentas algo que normalmente no harías, como escalar en las rocas?”
Mi querido amigo estaba en lo cierto. Los dos lugares en los que había conocido a todos mis prospectos de citas eran cafeterías y bares. Obviamente esto no estaba funcionando.
Tal vez podría meterme a una clase de boxeo o aprender cómo jugar Calabozos y Dragones. Sin embargo, mientras entiendo que aventurarme en mi rutina me proveería de la oportunidad de conocer chicos interesantes, tuve el presentimiento de que conozco a los mismos chicos no los lugares a los que voy (estoy segura que hay muchachos emocionantes en cafeterías y bares), pero el porqué siempre elijo a los que entran en mi zona de confort o estoy realmente todo el tiempo tan de prisa que no alcanzo a pensar si realmente me interesa lo suficiente antes de decir “sí” cuando me invitan.
Tal vez debería poner una lista con los requerimientos a cumplir antes de decir “¡Sí, me muero por salir a cenar y a ver otra película! Por favor dame serenata con tu música indie y cuéntame la historia de cómo te enamoraste mientras escalabas en Washington.”
Nuestros hábitos en nuestras vidas diarias atraerán a cierto tipo de personas. Si vivimos una vida deslucida, probablemente atraeremos gente deslucida. Añadir un poco de especias a la vida algunas veces puede parecer avasallador. No sabemos cómo van a reaccionar nuestras papilas gustativas. ¿Será el condimento muy fuerte? ¿Nos daremos cuenta que no podemos manejar ciertas emociones? Tal vez si no tuviera tanto miedo de experimentar, pudiera ser que encuentre la combinación perfecta de lo que funciona para mí. Tal vez un poco de pimienta roja mezclada con jalapeño, comino, canela y un poco de ajo? Mientras eso suena realmente desagradable, ¿quién diablos lo sabe? No puede ser peor que comer lo mismo todos los días.
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