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Which country should the U.S. invade next?
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Pasando casi la mayoría de mi vida en Tulsa, Oklahoma, estuve constantemente rodeado de gente religiosa. Y cuando digo religiosa, me refiero a cristianos. Afortunadamente fui a iglesias con mis padres que fueron más progresistas y aceptaban diferentes estilos de vida. Mis padres me inculcaron que el odio es malo sin importar nada y que amar a la gente por todo lo que son y no son es esencial para la humanidad. Con el tiempo, llegué a mis propias conclusiones acerca de la religión y decidí que no había sido un buen cristiano: maldije demasiado, tuve mucho sexo, bebí bastante y por todas partes que me había etiquetado como cristiano y realmente seguido muchas de las reglas habría estado viviendo una mentira. No me disgustaba la cristiandad, simplemente no encajaba con mi estilo de vida.
La cristiandad en América tiene una historia de raíces muy profundas. Si la gente la estudiara de cerca se darían cuenta cuánto odio existió en la iglesia contra ciertos grupos, y uno puede ver que ciertos grupos fundamentalistas cristianos están destruyendo América con su odio y prejuicio. Recientemente llegó la conclusión que los cristianos fundamentalistas son tan malos como los terroristas musulmanes.
Cuando digo esto lo digo en serio. Hay momentos en los que deseo que un terrorista musulmán tomara el micrófono de Pat Robertson y lo bombeardara. Es una cosa terrible pero esos sentimiento han culminado a través de los años de presenciar los ataques de los fundamentalistas cristianos han hecho contra los gays y su deseo de asegurarse que los gays no tengan igualdad de derechos.
La presión por el uso de programas de abstinencia realmente ha incrementado las enfermedades de transmisión sexual junto con el embarazo adolescente. Y entonces están los cristianos fundamentalistas que bombardearon clínicas de aborto. Por más de 30 años las clínicas de aborto han sido bombardeadas 41 veces y ha habido 93 intentos de bomba. El año pasado, el 31 de mayo, George Tiller, un doctor que ha practicado abortos, fue baleado mientras atendía el servicio en la iglesia aquella mañana por el anti-aborto Scott Roeder. No necesariamente amigablemente cristiano, ¿o sí?
La hipocresía me roza en todas las formas equivocadas. Ted Haggard, un cristiano evangélico dio su opinión sobre homosexualidad claramente: era pecaminoso, una abominación e hizo campaña contra el matrimonio gay en Colorado y ¿adivinen qué? Estaba teniendo sexo con un prostituto. Pero para la comunidad cristiana él había caído y tomó decisiones pobres. No, Haggard era un gay viviendo una vida secreta, predicando y reuniéndose contra los homosexuales porque lo ayudaría a mantener su empleo en una mega-iglesia que le pagaba bastante dinero.
Matthew Shepard, un gay de 21 años que asistía a la Universidad de Wyoming fue torturado y asesinado porque era gay. La Iglesia Bautista de Westboro en Topeka, Kansas, conocida por sus campañas anti-gay, tiene un sitio web llamado www.godhatesfags.com. En la página está la foto de Shepard en una lápida con la leyenda, “Matthew Shepard entró al infierno el 12 de octubre de 1998 a la edad de 21 años por el desafío a una advertencia divina”.
Para mí, estos actos de odio son inquietantemente similares a aquellos de los terroristas musulmanes, quienes quieren asegurarse que la gente que no esté de acuerdo con ellos sufra. Y para hacer llegar su mensaje realizan actos extremos de odio y violencia.
Me doy cuenta que no todos los cristianos son homofóbicos o van a amarrar una bomba a sí mismos o a lanzarla contra una clínica de abortos. Creo que la religión puede servir como una buena fundación de moralidad si la gente no es tan extrema y no usa la fuerza o la violencia para hacer saber sus opiniones. Pero este pequeño grupo de cristianos, estos fundamentalistas, no desaparecerán a menos que nos pongamos en contra de esta intolerancia y les hagamos saber que nosotros como una nación no toleraremos el odio en cualquiera de sus formas. Seguro, podemos decir, “Bueno, es sólo un pequeño porcentaje”. Vayamos a ese pensamiento. El Klu Klux Klan era pequeño en número pero poderoso en fuerza. Así los es Al-Qaeda.
Soy un ateo, pero sigo teniendo un tatuaje de la cruz en hombro izquierdo porque creo en las enseñanzas de Jesús. Se hizo amigo de una prostituta, alimentó al pobre, hizo que la gente que se sentía mal consigo misma fuera mejor, habló contra la iglesia y amó a la gente. No los juzgó ni los maldijo. Estoy bastante seguro que si Jesús viviera y viera lo que los cristianos están haciendo en su nombre estaría avergonzado.
Les estoy pidiendo a mis amigos cristianos que se unan y le muestren al mundo que la cristiandad no tiene que ser desagradable. No dejen que estos cuantos individuos hablen por ustedes. Religiosos o no, una mayoría de nosotros sabe lo que es bueno sobre lo malo. Sabemos la diferencia entre amor y odio. Es tiempo de unirnos, hacer las diferencias religiosas a un lado y enviar un mensaje diferente al que solemos escuchar.
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